Las apariencias engañan

¿Quién no se ha vestido de cierta manera para aparentar algo que no es? O ¿quién no se ha aprovechado de algunas prendas para ocultar algo que no quiere que otros perciban? El vestir más que cubrirnos, en ocasiones puede ayudarnos a ocultar o aparentar lo que nosotros queramos y  Frida Kahlo era maestra en el arte del vestir.

Ella vestía para complacerse a sí misma. Reafirmaba su identidad cultural y política a través de su indumentaria, pero al mismo tiempo cubría sus imperfecciones físicas.  

No le gustaba seguir tendencias.  Llevaba vello facial sin importarle los estándares de belleza de su época. Ella no vestía con plumas, abrigos, sombreros, tacones o faldas arriba de los tobillos.

Su indumentaria se caracterizaba por el uso de huilpiles bordados, faldas largas, collares llamativos, aretes largos, corsés y flores en la cabeza. Una vestimenta muy parecida a la de las mujeres Tehuanas en Oaxaca. Pero más que hacer un homenaje a México al ir vestida de manera folclórica, era también una forma de disimular aspectos en su físico que la hacían sentir lucir vulnerable.

Por ejemplo, el uso de corsé no era con el objetivo de acentuar su cintura. Lo usaba porque le daba soporte tras la fractura que había tenido en su columna, luego del accidente que tuvo en el autobús. Pero lejos de que dejara que esa prenda la marcara como una inválida, ella construía su identidad y le daba ese toque único, interviniendo en ellos decorándolos y adornándolos.corset_fridakahlo

También el uso de huilpiles bordados en la parte superior, las flores en la cabeza, el labial color cereza y la joyería recargada, eran elementos que obligaban al espectador a centrar la atención hacia la parte superior de su cuerpo, omitiendo la parte inferior de sus piernas, que era donde se encontraba su discapacidad.  

Lo interesante en su forma de vestir, era que a pesar del dolor físico o incluso psicológico por el que ella pasaba, lograba superarlo llenándose de colores. Tal es el caso la prótesis que utilizaba en su pierna derecha, que pese a que era algo que la entristecía, la vistió con una bota roja que adornó con bordados Chinos.

bota_fridakahlo

Frida Kahlo no sólo vestía por vestir. Para ella su indumentaria era una segunda piel. Y era claro que lo que menos quería que vieran de ella era su cuerpo roto. Pero a partir de su discapacidad encontró la forma de reafirmar su identidad cultural, ideologías políticas y marcarse a sí misma como un ícono de moda.

Su estilo ha sido inspiración para algunos diseñadores como Rei Kawakubo, Dai Rees y Jean Paul Gaultier.

diseños_fridakahlo.jpg

La indumentaria de Frida Kahlo es un ejemplo de cómo la moda se adapta a nuestras necesidades y vida cotidiana. Quizás existan tendencias, pero al final nosotros decidimos la forma en que queremos ser percibidos.  Ir bien vestido puede ser un gran reto, pero vestir reflejando nuestra identidad es un arte. Es por eso que las apariencias engañan.  

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