Cuando la belleza se convierte en tortura

Cuando hablamos de belleza generalmente la asociamos a algo bueno y bonito. Algo que deseamos. Es una aspiración. Nos empeñamos a hacer casi cualquier cosa con tal de obtenerla, pero ¿en verdad lo hacemos por nosotras o porque buscamos la aprobación de los demás?

La belleza al ser una noción tan subjetiva, casi siempre es determinada por la sociedad, etnia, cultura o creencias, y está en constante cambio. No es igual la belleza de la Venus de Willendorf que la de Botticelli. Cada una fue determinada como bella de acuerdo a su contexto social o cultural. Los estereotipos de belleza funcionan de acuerdo a las creencias, pensamientos, educación e incluso clichés en los que se mueve una sociedad. Pero existen ciertas prácticas que suelen ser una tortura para obtener un estereotipo de belleza deseado.

 

Un buen ejemplo son los pies de loto en China. Que aunque ya no se practique, en su momento llegó a ocasionarles a las mujeres y niñas fracturas, infecciones y heridas. Todo por el ideal estético de obtener pies diminutos y arqueados de 7 centímetros al igual que las bailarinas. Además de darle un mejor estatus social al hombre, pues ellos al estar casados con una mujer con este tipo de pies, simbolizaba poder económico, debido a la poca libertad de movimiento de realizar tareas domésticas como cualquier otra mujer. También se dice que otra de las bondades de este vendando, es que fortalecían los músculos de la vagina, brindándoles mayor satisfacción sexual a los hombres.

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Pies de loto en China

Al principio esta era una tradición para mujeres que pertenecían a una clase alta, sin embargo después las clases más humildes empezaron a optar por vendarles los pies a sus hijas mayores con la finalidad de que consiguieran un hombre que pudiera mantenerlas. El objetivo era claro, satisfacer a otros con prácticas dolorosas.

Otro estereotipo de belleza similar, son las mujeres jirafa de Tailandia de la tribu Pandaung, en la que llevar aros en su cuello simboliza salud, fertilidad y fidelidad a un hombre. Se dice que si se les llegaran a retirar estos anillos, además de perder el equilibrio, podrían perder su posición social y ser rechazadas por la tribu. En ambas situaciones, el control de estos estereotipos de belleza, están a cargo de la tribu, sociedad o la cultura.

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Mujeres de tribu Pandaung

Quizás podríamos sentir un alivio al saber que no pertenecemos a la antigua China o a la tribu Pandaung, sin embargo en occidente no podemos negar lo dolorosas que pueden ser las depilaciones, tintes de cabello o procesos quirúrgicos para cambiar o manipular partes de nuestro cuerpo. Lo interesante es que más que darnos placer a nosotras mismas, quizás consciente o inconscientemente buscamos complacer a la sociedad en general. En su mayoría, a los hombres. Pero ¿por qué?

Psicólogos como John Flugel y James Laver dirían que se debe a la naturaleza femenina narcisista que busca captar la atención de los hombres. El sociólogo Pierre Bourdieu diría que es porque hemos sido educadas para ser sumisas.

No podemos negar que como mujeres somos vanidosas. Está en nuestra naturaleza. Nos gusta vernos bien. Pero eso no debe significar someternos a procesos dolorosos para obtener el ideal de belleza pautado por la sociedad. Debemos apropiarnos de nuestra belleza. Mirar y admirar la belleza y atributos de otras sin dudar de la nuestra. Quizás en algún momento fuimos educadas para sólo servir como bellezas visuales y complacer los ojos de quienes nos miran, lo podemos ver en la serie Mad Men situada en 1960, en la que las mujeres buscan llamar la atención y gustar a los hombres.

Hoy estamos más expuestas a contenidos visuales que antes. Vivimos en una sociedad de selfies y filtros embellecedores. Pero eso no debe significar que tengamos torturarnos para complacer a otros o lograr un estereotipo de belleza.

Veamos la moda como una forma de fortalecernos. Conozcamos y rescatemos lo más bello de nosotras. Recordemos que “la belleza comienza en el momento en el que decidimos ser nosotras mismas”, Coco Chanel.

 

 

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2 comentarios sobre “Cuando la belleza se convierte en tortura

  1. Que interesantísimo tema. Me encanto saber y aprender.
    Tienes toda la razón, que debemos aceptarnos como somos, además de ser bonitas, somos valientes, inteligentes,trabajadoras. Eso es lo que debe de importar. Ser persona vivir libre, sin ataduras hacia nadie en ese consepto. Hay que quererse.

    1. ¡Exacto Yesi! A veces hacemos cosas para lograr llegar a cierto estereotipo de belleza pautado por la sociedad, pero en realidad sólo terminamos haciéndonos daño. Como mujeres tenemos grandes cualidades que nos hacen bellas. Gracias por tu comentario, te invito a que también me sigas y veas mi contenido en mi Instagram: http://www.instagram.com/katarsiamoda ¡Saludos!

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